Votos del maestro Soko para el 2011

Fuí invitado a participar, como maestro zen, en un programa de radio, en la emisora Catalunya Radio. Durante este programa la periodista me preguntó, de cara al año nuevo:

-“¿Qué puede usted desear a los oyentes del programa?”

Y contesté:

-“Tener fe. Tener fe en sí mismo. Animar a la gente a creer en sí mismo, a creer en sus proyectos, a creer en sus aspiraciones, a tener fe en que lo que cada uno siente íntimamente es exacto. Creer en que vale la pena seguir, construir y vivir.”

A la luz de esto, hoy ocurrió en el dojo un fenómeno bastante interesante. Tenía cita aquí a las cuatro de la tarde con una cadena de televisión. La idea era hacer una entrevista, dentro del dojo mismo, al maestro Soko. Y grabar una parte del zazen. Estábamos de acuerdo con este propósito. Entonces, a las cuatro de la tarde nos encontramos aquí con Miquel y Jordi; y está bien que haya gente que puede hacer, como yo suelo decir, de ‘interfaz’, y ayudar también para agilizar un poco todo.

16:10, 16:15, 16:30... 16:45... Nadie.

En el zen aprendemos la exactitud. La exactitud del gesto. La exactitud en nuestro comportamiento. El zazen empieza a las 7:00 por la mañana y a las 19:30 por la tarde, si llegamos tarde debemos esperar al kin hin para entrar. Reglas simples que nos ayudan a practicar la concentración, la exactitud y a armonizarnos con los demás, que tienen que hacer el mismo gesto de exactitud y de concentración.

Y mientras estábamos esperando al cameraman y al periodista de esta tele empieza a aparecer gente. Descubrimos que esta gente estaba citada por este periodista para realizar, ellos también, una entrevista aquí en el dojo... Lo han entendido bien, nosotros, en fin yo, no sabía nada de todo esto.

El periodista nunca preguntó si eso se podía hacer, pero más allá de eso el periodista nunca reflexionó sobre lo que representaba entrar en un dojo zen. O sea hizo su propia cocina: “tengo un lugar, en este lugar voy a hacer 'mi' reportaje...”, probablemente algo que luego le permitiría, en su propia carrera, sumar puntos, no sé.

Entonces, de repente vemos que llega una pareja, uno era un masajista que llevaba todo su material en el coche, camilla, etc. y que venía aquí para hacer una demostración de su masaje. Además pidió si alguien de nosotros podía hacer de modelo... Todavía el periodista no había llegado, ni llamado para decir, no se, “hola, estoy retrasado...”, nada. Y luego, sigue la historia, aparece una pareja en la que la mujer acababa de publicar una agenda sobre el Reiki, y que entonces venía aquí para hablar de su trabajo y promocionar su libro. Para finalizar, un tipo entra con una guitarra...?! en la espalda, ahí... y no sé, puede ser estaba convocado para que durante el interview, no sé, quizás hubiera un poco de guitarra detrás...?

Bueno, no dudé y decidí que no. Que todo eso es una farsa. Está muy bien para reír, pero justamente dentro de un dojo zen hablamos de exactitud y de concentración. Puedo entender que este periodista quizo aprovechar la situación, y que se hizo su propio esquema mental, digamos. Pero espero para él que la enseñanza que ha recibido con mi rechazo a hacer la entrevista pueda ayudarle.

Luego el tipo acaba por llegar, a las 17:20, una hora y 20 minutos tarde. Y le digo directamente que no:

-“No habrá interview, no habrá grabación, no habrá nada porque no nos has dicho lo que querías hacer, y aquí este tipo de comportamiento no entra, no cabe, en el zen eso no cabe. En el dojo este comportamiento es imposible. Si no, vamos a la plaza Raspail, nos sentamos en un banco y hablamos 10 minutos ‘el zen ... blah, blah...’

El tipo se puso furioso. Criticó muchísimo el zen, criticó el dojo, obviamente. Y su argumentación era:

- “Vengo de Tarragona, blah, blah..., y estoy perdiendo dinero...”

Bueno, cuando dije en Catalunya Radio que mi deseo para la gente es de “tener fe en sí mismo...”, pues, en relación a esta historia, yo tuve fe en el zen, en mi trabajo, en mi samu de maestro, y no dudé en decir: “Todos fuera, a la calle, aquí nadie entra con esta mentalidad...” Ahora bien, siempre se puede decir que “Por qué no... Al fin y al cabo hubiera sido una buena publicidad...” Pero no. El espíritu a la raíz no era justo. Aceptar esto no es ser formalista sino saber, tener conciencia de lo que hacemos. Con aquel espíritu, era más que probable que hubiéramos tenido un programa con un poco de zen, un poco de reiki, un poco de, un poco de... Aquí en el dojo entra gente que quiere practicar zazen, y no gente que, como era el caso de este periodista, quiere practicar su ego.

Entonces, para nosotros, practicantes de zazen, de cara a este nuevo año, tengo un deseo:

Más allá de que crezca el dojo, más allá de que venga gente a descubrir el zazen, como nosotros que hemos tenido esta suerte de integrarlo en nuestra vida, mi deseo es que cada uno de nosotros, todos juntos, practiquemos el abandono del ego, la concentración en nuestra vida, en las acciones básicas de nuestra vida y en nuestras relaciones con los demás. Tener fe en nosotros mismos y abandonar el ego.

Sin este cambio nada cambiará en nuestra realidad.

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